martes, 13 de mayo de 2014
Un arte...
Estar con un hombre que sepa lo que
hace cuando tiene su boca entre tus piernas crea una sensación de placer casi
tan brutal como el mismo orgasmo ¿Por qué? Primero: verlo mientra te come es
tener una porno en vivo y directo vía satélite desde tu vagina; y segundo: las
sensaciones que disfrutamos a través del sexo oral no pueden compararse nunca a
la penetración u otro tipo de caricias, siendo entonces el sexo oral un
complemento A1 en el camino para llevarnos al orgasmo.
lunes, 12 de mayo de 2014
sábado, 10 de mayo de 2014
El poder de la lengua.
Me levanté, me arremangué el vestido y volví a sentarme con las piernas bien abiertas.
No fue necesario nada más para hacer que abandonara el sillón y se arrodillara entre mis muslos.
Me levantó las piernas para apoyarlas en sus hombros, luego me asió las nalgas con ambas manos para colocarlas a la altura de su boca, y comenzó a chuparme de un modo maravilloso...
...partiendo desde abajo, lentamente, hasta que sintió bajo la lengua mi minúsculo clítoris. Yo le agarré el pelo con las manos, como hacen todas las mujeres cuando las chupan así, y todo lo demás desapareció de mi espíritu como la niebla bajo los rayos del sol.
Empecé a suspirar y a gemir mientras ella continuaba lamiendo, y de vez en cuando, aspirando.
El francés es un idioma complicado.
En aquel momento me sentía un tanto inquieta por el desenlace, pues una cosa es lamer o chupar, y otra muy distinta tragar.
La primera vez es la decisiva.
He conocido prostitutas que eran incapaces de hacerlo y les entraban ganas de vomitar cuando se veían en tal situación, simplemente porque se habían dejado vencer por la náusea la primera vez.
Y otras, como yo, que lo único que pedían era eso.
Anacondas.
...era tan gruesa como mi puño, menos erecta y blanca que la de mi marido y con la punta totalmente descubierta, muy castaña casi chocolate.
Sin duda, la de mi marido era menos larga; en cuanto al grosor, esta me resultaba mucho más placentera pues me sentía totalmente llena.
Es lo que piden las hembras, ya sea la del ratón, la del elefante o la del hombre.
Sentirse llenas...
Cuando sintió que le venía, salió del todo y, en el preciso instante en que empezaba a correrse, volvió a entrar; luego salió de nuevo y, finalmente, entró otra vez hasta el fondo para soltar el último chorro.
Yo estaba tan llena que una polla todavía más gorda que la suya hubiese entrado con la misma facilidad.
¡Que gusto daba!
¡Oh, que gustooo!
Estaba rendida, y el también, de manera que permanecimos tumbados en la cama unos minutos, con su polla a mí lado, desinflándose poco a poco...yo la apretaba para retenerla, totalmente dispuesta a creer en Dios.
Vicio...lujuria...placer...
El caso es que empece a mirar a los chicos y, poco a poco, a los hombres, más bien a la altura de la bragueta que a la de los ojos. Rondaba los 19 años, era guapa, y sin ser demasiado consciente de ello, tenía ya esa forma de mirar de reojo y con disimulo que delata el vicio al igual que el farolillo advierte la existencia de una casa de placer.
Cuando iba a hacer los recados algunos se volvían a mirarme al cruzarme con ellos por la calle. En dos ocasiones coincidió con que yo me volví en el mismo instante: la primera fue un joven de pelo crespo y barba descuidada, que debía de ser estudiante; la segunda, un viejo bien plantado, el típico funcionario con traje, corbata y anillo de casado, en busca de una aventura rápida y fácil en el barrio.Me causó mucha más impresión que el joven. El también tenía mirada viciosa...
viernes, 9 de mayo de 2014
Disfrutar complaciendo a tu mujer.
Era un señor muy entrado en años y con una gran fortuna, amasada en toda una vida de sacrificios y algún que otro pufo o negocio nada trasparente.
Había contraído nupcias hacía cosa de dos meses. La novia era una joven de 26 años, de esas con cuando te cruzas con ellas por la calle no puedes evitar voltear la mirada.
La única condición que ella le puso para dar el "sí" era poder elegir a los sirvientes y por supuesto disfrutar de la abundante fortuna que la vida ponía a su alcance.
El acepto sin pensarlo y sin saber el último regalo que la vida iba a hacerle...el mejor de todos.
Sí..había sido un hombre con suerte..ahora más que nunca.
Nunca en sus 80 años de vida había disfrutado tanto en una cena como en las que le brindaba su nueva mujer...
De noche caía agotado de las emociones pero sabía que su mujer aún no estaba satisfecha...
La vida hay que saber disfrutarla y cada uno la disfruta a su manera.
FIN.
Esposas.
Ahora comprendia Susana porque la mayoría de maridos españoles se niegan a iniciar a sus esposas en todas las posibilidades del amor:
para evitar el riesgo de despertar en ellas una pasión insaciable.
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