Era un señor muy entrado en años y con una gran fortuna, amasada en toda una vida de sacrificios y algún que otro pufo o negocio nada trasparente.
Había contraído nupcias hacía cosa de dos meses. La novia era una joven de 26 años, de esas con cuando te cruzas con ellas por la calle no puedes evitar voltear la mirada.
La única condición que ella le puso para dar el "sí" era poder elegir a los sirvientes y por supuesto disfrutar de la abundante fortuna que la vida ponía a su alcance.
El acepto sin pensarlo y sin saber el último regalo que la vida iba a hacerle...el mejor de todos.
Sí..había sido un hombre con suerte..ahora más que nunca.
Nunca en sus 80 años de vida había disfrutado tanto en una cena como en las que le brindaba su nueva mujer...
De noche caía agotado de las emociones pero sabía que su mujer aún no estaba satisfecha...
La vida hay que saber disfrutarla y cada uno la disfruta a su manera.
FIN.

